Los 6 niveles de la taxonomía de Bloom (con ejemplos)
Entender la taxonomía de Bloom es una cosa, pero ver cómo funciona cada nivel en la práctica la hace mucho más útil. Así que demos vida a la teoría. Cada nivel de la taxonomía de Bloom representa un tipo diferente de pensamiento, desde simplemente recordar algo hasta la creación de alto nivel. Se puede considerar como un viaje del "sé" al "puedo hacer" y al "puedo innovar".
He aquí un análisis más detallado de cada nivel con ejemplos prácticos:
1. Recordar: construyendo los cimientos
Qué es: Se trata de recordar hechos, definiciones o conceptos básicos. En esta fase, los alumnos pueden identificar o enumerar información, pero aún no le encuentran sentido.
Ejemplo: Enumera los pasos de un protocolo de atención al cliente o recuerda los valores fundamentales de la empresa.
Por qué es importante: Recordar es el punto de partida del aprendizaje. Sin una base sólida de hechos, es difícil avanzar a niveles superiores como el análisis o la creación.
2. Comprender: dar sentido a la información
Qué es: Los alumnos van más allá de la memorización para explicar ideas con sus propias palabras, resumir contenidos o interpretar significados.
Ejemplo: Resumir los puntos principales de una nueva política empresarial o explicar por qué es importante un proceso.
Por qué es importante: La comprensión garantiza que los alumnos no se limitan a repetir la información, sino que la interiorizan, lo que les prepara para su aplicación práctica.
3. Aplicar: poner en práctica los conocimientos
En qué consiste: Este nivel se centra en aplicar lo aprendido y ponerlo en práctica. Los alumnos demuestran su capacidad para aplicar los conocimientos en situaciones realistas.
Ejemplo: Utilizar un nuevo software para completar una tarea correctamente o seguir un protocolo de seguridad durante el entrenamiento en el puesto de trabajo.
Por qué es importante: La aplicación es donde el aprendizaje empieza a traducirse en acción. Los empleados que pueden aplicar los conocimientos son más productivos y confían más en sus funciones.
4. Analizar: dividir la información en partes y examinar
Qué es: Los alumnos examinan relaciones, patrones o estructuras, identificando causas y efectos o comparando diferentes enfoques.
Ejemplo: Comparar dos estrategias de marketing e identificar sus puntos fuertes y débiles.
Por qué es importante: El análisis fomenta el pensamiento crítico, ayudando a los alumnos a dar sentido a la información compleja y a tomar decisiones fundamentadas.
5. Evaluar: emitir juicios y tomar decisiones informadas.
En qué consiste: En esta fase, los alumnos evalúan la información y justifican sus decisiones, sopesando las opciones en función de criterios.
Ejemplo: Recomendar mejoras para un módulo de entrenamiento basándose en el feedback de los empleados.
Por qué es importante: La evaluación enseña a los alumnos a pensar de forma crítica y a tomar decisiones bien razonadas, algo esencial para el liderazgo y la resolución de problemas en cualquier lugar de trabajo.
6. Crear: innovar y construir algo nuevo
Qué es: El nivel más alto, "Crear", implica combinar conocimientos y habilidades para generar ideas, soluciones o productos originales.
Ejemplo: Diseñar un nuevo programa de incorporación para empleados remotos o desarrollar una campaña de marketing innovadora.
Por qué es importante: La creación es donde se produce la verdadera innovación. Los alumnos no se limitan a seguir instrucciones, sino que aportan ideas y soluciones que pueden mejorar los procesos y los resultados.
Cada nivel se basa en el anterior, creando un camino claro desde la simple comprensión hasta la resolución de problemas complejos. Al comprender estas etapas, los formadores pueden diseñar cursos y actividades que guíen a los alumnos de forma natural, garantizando que no sólo absorban la información, sino que también sepan cómo utilizarla eficazmente. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta lógica: ¿cómo aplicar esta teoría al entrenamiento o la educación en el mundo real?
¿Cómo aplicar la taxonomía de Bloom en la práctica?
La aplicación de la taxonomía de Bloom consiste en estructurar toda la experiencia de aprendizaje. He aquí cómo funciona en la práctica:
Empezar con objetivos de aprendizaje claros: Decide qué quieres que los alumnos consigan en cada etapa.
Adecúa las actividades a los niveles cognitivos: Utiliza ejercicios y proyectos que se ajusten a cada nivel de Bloom. La lectura puede ser adecuada para "recordar", mientras que la resolución de problemas en grupo se ajusta a "analizar" o "crear".
Crea evaluaciones que midan la progresión: Evalúa no sólo la memoria, sino también la aplicación, el análisis y la creatividad. Pasa de cuestionarios sencillos (recordar/comprender) a proyectos complejos (evaluar/crear).
Por ejemplo, un curso de cumplimiento de normas corporativas puede empezar con los empleados recordando las normas de seguridad, para después entender por qué son importantes, aplicarlas en casos prácticos, analizar escenarios de riesgo, evaluar los resultados y, por último, crear nuevos planes de mejora de la seguridad.
Cuando se hace bien, la taxonomía de Bloom ayuda a los formadores a diseñar una hoja de ruta para el aprendizaje, asegurándose de que el conocimiento pasa de la simple comprensión a la acción significativa.
A continuación, veamos ejemplos en entornos empresariales y educativos.
Ejemplos de la taxonomía de Bloom en educación, evaluaciones y aprendizaje corporativo
Ver la taxonomía de Bloom en acción la hace realmente útil. Esta sección explora aplicaciones tanto en entornos corporativos como educativos. Verás cómo los seis niveles orientan el diseño de los cursos, las evaluaciones y las actividades, ayudando a los alumnos a adquirir conocimientos de forma progresiva y significativa.
En programas de entrenamiento para adultos o empresas
Los formadores corporativos pueden utilizar la taxonomía de Bloom para estructurar talleres, e-learning y programas de entrenamiento combinados. Por ejemplo:
Recordar/Comprender: Los alumnos repasan los procedimientos básicos y explican su importancia.
Aplicar/Analizar: Abordan escenarios realistas, solucionan problemas y comparan resultados.
Evaluar/Crear: Realizan una crítica de los resultados del rendimiento y proponen nuevas mejoras de los procesos.
Este enfoque estructurado convierte el aprendizaje pasivo en un desarrollo activo de habilidades, que no es una mera formalidad, sino que realmente mejora el rendimiento y la toma de decisiones.
En las escuelas y la enseñanza superior
Los docentes utilizan los niveles de Bloom para diseñar planes de estudio, tareas y exámenes. Un profesor de ciencias, por ejemplo, puede pedir a los alumnos:
Recordar: Definir términos científicos.
Entender: Explicar los principios en los que se basa un experimento.
Aplicar: Realizar el experimento.
Analizar: Interpretar los resultados y encontrar patrones.
Evaluar: Realizar una crítica de una metodología de estudio.
Crear: Proponer un nuevo experimento basado en los hallazgos.
Al progresar por estos niveles, los alumnos desarrollan un pensamiento crítico y un habilidades de resolución de problemas que duran toda la vida.
Con un buen conocimiento de la taxonomía de Bloom, ahora puedes elaborar objetivos y preguntas de aprendizaje precisos.
Preguntas y objetivos de aprendizaje de la taxonomía de Bloom
Una de las formas más prácticas de utilizar la taxonomía de Bloom consiste en diseñar preguntas y objetivos de aprendizaje dirigidos a cada nivel de pensamiento. Unos objetivos claros definen lo que los alumnos deben ser capaces de hacer, mientras que unas preguntas bien formuladas ayudan a evaluar si han alcanzado ese nivel.
Ejemplos de verbos de acción y preguntas por nivel:
Aplicar: demuestra, utiliza, resuelve.
Ejemplo de pregunta: '¿Puedes utilizar la lista de control de incorporación para guiar a un recién contratado durante su primer día?
Analizar: compara, diferencia, organiza.
Ejemplo de pregunta: '¿Qué diferencias puedes identificar entre dos enfoques de incorporación?'
Combinando estos verbos y preguntas, puedes crear objetivos de aprendizaje específicos y mensurables.
Por ejemplo: 'Al finalizar este curso, los participantes serán capaces de evaluar el proceso de incorporación y diseñar una estrategia de incorporación mejorada.'
Este enfoque garantiza que la formación se dirige a todos los niveles cognitivos, desde el recuerdo hasta la creación, lo que hace que los resultados del aprendizaje sean claros y aplicables.
De la teoría a la práctica: Cómo un LMS hace más inteligente la taxonomía de Bloom.
Imagínate que combinas la taxonomía de Bloom con un sistema de gestión del aprendizaje (LMS) como Easy LMS. Aquí es donde se pone potente:
Rutas de aprendizaje estructuradas: Diseña fácilmente cursos que sigan los niveles de Bloom.
Contenido interactivo: Involucra a los alumnos con cuestionarios, videos y ejercicios dirigidos a habilidades cognitivas específicas.
Seguimiento del progreso y KPIs (Indicadores Clave de Desempeño): Observa qué alumnos están avanzando por los niveles y qué áreas necesitan mejorar.
Contenido reutilizable y escalable: Aplica el mismo material a múltiples clientes, cada uno con un portal con marca, sin reinventar la rueda.
Para consultores y proveedores de entrenamiento, esta combinación ahorra tiempo de administración al mismo tiempo que garantiza que los alumnos realmente desarrollan habilidades, no sólo listas de comprobación completas. ¡Pruébalo gratis y observa el impacto!
Recursos útiles
Taxonomía de Bloom de los objetivos de aprendizaje cognitivos
Utilizar la Taxonomía de Bloom para Redactar Objetivos de Aprendizaje Eficaces
Taxonomía de Bloom de Verbos Mensurables